miércoles, 30 de enero de 2013

miércoles, 23 de enero de 2013

Gherkin Jerks


Larry Heard es principalmente conocido por Fingers Inc, proyecto que inflamó la escena de Chicago entre 1986 y 1989. Junto a Robert Owens y más tarde Ron Wilson, prolongó el rastro de la música disco a la que añadió sensualidad, espiritualidad y un particular groove que más de 25 años después nadie ha conseguido igualar.

Fingers Inc.


Mientras Owens prosiguió con su prolífica carrera como vocalista en solitario y Wilson prácticamente desapareció de la música electrónica un par de años después, la vida de Larry Heard siguió ligada al house: sus proyectos Mr Fingers, Disco-D, o el más tardío Loosefingers siguieron manteniéndole en primera línea de fuego muchos años. La influencia del gospel, notablemente apreciable en muchas de sus producciones, sentaría las bases para el posterior desarrollo del deephouse. Por si eso fuera poco, Heard, un adelantado a su tiempo, creó en 1985 su propia marca para que nadie pudiera entorpecer su creatividad. Esto, que ahora se ha convertido en algo habitual entre los músicos, sonaba a pura entelequia en los años 80, con una industria que daba y recibía cantidades de dinero que ahora suenan a broma de mal gusto para goce de artistas, promotores y editores. Times, They Are A' Changing.

De entre todas sus escapadas, quizá la menos conocida sea la de Gherkin Jerks. De sonido extremadamente minimalista y con detalles experimentales en cada secuencia de beats (algunos lo tacharon de minimal-Chicago), Heard publicó solo un par de maxis largos entre 1988 y 1989, ambos en Gherkin Records, con base en la capital de Illinois. Repasar el catálogo del sello es toparse de bruces con algunas piezas de house analógico impresionantes. Emparentado con los también notables Smoove, Mixdown y Sub-Sonic Records, Gherkin Records tuvo una vida extremadamente corta, durante la cual fijó el objetivo primordial de sacar el sonido de Chicago del estatismo subsónico de la 303 hacia zonas mentales más profundas, donde el jazz y el deephouse tienden un puente hacia el entonces todavía explorable sonido house. Según Brett Wilcots (fundador del sello junto a Jim Stivers en 1988), la principal inspiración fue Burt Bacharach. Ahí queda eso.


Una de las características que ambos maxis comparten es la larga duración: 'Stomp The Beat', por ejemplo, contiene 6 tracks, y podría considerarse mucho más que un ep. Mini-LP, término ya desaparecido, le va como un guante. "Don't Dis The Beat" utiliza un bombo fijo sobre el que un flange va medrando el beat con mínimas variaciones en la composición. "Tar Disc" por su parte enfatiza el valor de las cajas de ritmos por encima de la melodía sin que ella se vea resentida en una especie de hipnosis inducida. Cierra la cara A "Acid Indigestion", track más cerca de lo experimental que del acid a pesar de que el nombre nos pueda llevar a engaño. En todo caso una maravilla. En el flipside, "Midi Beats" y "Din Sync", esta última con ligeros sampleados vocales, entran en el terreno de lo experimental sin dejar de lado el ritmo. "Parameters" ronronea con las capas de sonido clásicas de Heard. Una galleta que bien merece lo que se pide por ella: este 12" es una auténtica joya y toda una rareza en la carrera de Larry Heard que demanda una reedición en condiciones a la ya conocida de 2002. Varios portales digitales ofrecen el maxi para los bolsillos menos acomodados.



El otro mini-LP, "1990" (1989) suena mucho más cerca de Detroit que de Chicago y definitivamente parece un tributo de Heard a la ciencia ficción. Mientras 'Stomp the Beat' se centraba en el desarrollo de un beat minimalista sobre el que se añadían variaciones, aquí el frame a frame o marca la texturización.

La cara A, bajo mi punto de vista, es una oda al los viejos Robert Hood y Carl Craig. Techno profundo, con acumulación de sonidos que se miran en el espejo del jazz. La TB-303 no aparece aquí por ningún lado. En la B, "Saturn V", podría pasar por un track de Psyche; en "Space Dance" y "Strange Creatures", algo más minimalistas, dan empaque a otro gran maxi.



martes, 22 de enero de 2013

The Sound Of Belgium


El otro día recibí un sms de un amigo. Estaba en Bélgica pinchando. El motivo era que había podido visionar en algo así como "exclusiva" el documental "The Sound Of Belgium", terminado por fin tras un trabajo de 7 años, pero en fase de deshielo todavía: en su website reclaman fondos para pagar los derechos las canciones que en el aparecen, que no son pocas. El documental profundiza en el sonido New Beat y de cómo este transformó la cara de un país explotando los ritmos de cadencia lenta, una particular apropiación del universo acidhouse que este blog trató hace ya algún tiempo. Incluirá entrevistas a Sven Van Hees, Joey Beltram, Cisco Ferreira aka The Advent, Ken Ishii, Keith McIvor (Optimo DJ's) o Gilbert Govaers (el creador del mítico Popcorn) entre otros. Se anuncia el lanzamiento para esta próxima primavera. Este es el trailer.

The Sound of Belgium- Festival Trailer from visualantics on Vimeo.

Web oficial: http://www.tsob.be/
Página de facebook: https://www.facebook.com/TSOBmovie

jueves, 10 de enero de 2013

The Bobby Konders Story


Más amante del baloncesto que de la música, Bobby Konders es sin duda uno de los productores más singulares que el house ha generado desde los días dorados de Chicago a mediados de los 80. Desde Nueva York, impulsó las fiestas Wild Pitch, en las que intentaba mantener la llama del Paradise Garage viva. Si no le conoces y no sabes por dónde empezar, el recopilatorio "A Lost Era in NYC 1987-1992", editado en 2002 por DJ Hell para su Int. Gigolo Records, te dará una idea aproximada del calibre que manejaba Konders en sus producciones.



Grabando a su antojo para Nu Groove o Desire y manteniendo al mismo tiempo un programa de radio donde daba rienda suelta a su pasado caribeño, Konders fundó junto al también dj, Jabba, su propia plataforma editorial, Massive B, en 1991. El sello, subsidiario en principio de Nu Groove, sigue publicando riddims de forma regular. Hoy en día, el neoyorquino se ha alejado de su faceta más house para seguir explotando su pasión por los ritmos jamaicanos. Esta pieza de poco más de 8 minutos se sumerge en su apasionante mundo.