lunes, 22 de julio de 2013

Valencia en los 80: entrevista con Fran Lenaers.


"Hola. Soy Fran Lenaers. Nací en Valencia hace 52 años. De pequeño viajaba bastante a menudo a Bélgica, mi padre y mis abuelos nacieron allí. Mi abuela, además de muy flamenca, hablaba 8 idiomas. Todos mis amigos de pequeño eran belgas y holandeses, imagino que eso influyó en mi infancia. Empecé a pinchar unos años antes de recalar en Spook en bares y pequeñas discotecas de amigos. Algunos de esos amigos pinchaban en Ibiza. No aterricé en Spook hasta las navidades de 1983-1984, fue gracias a uno de los dueños, que acababa de llegar de Londres... A partir de las 6 horas de sesión es cuando empezaba a funcionar bien, aunque la plenitud y la inspiración llegaban a partir de las 10 horas... Muchos grupos me mandaban sus demos o maquetas, por ejemplo Front 242: durante dos años pinché sus pre-masters. Me enviaban sus probaturas en forma de testpressings o cintas para que las pinchara... Spook estaba siempre lleno, era lo máximo a lo que un dj podía aspirar: en el 84-85 teníamos gente de París, Milan, Madrid, Londres, etc. La gente que venía de fuera alucinaba, no había discoteca en el mundo en la que sonara esa música."

No es extraño escuchar como algunos le siguen llamando "el Larry Levan español." Fran Lenaers es probablemente una de las piedras angulares de lo que se llamó el 'sonido de Valencia', junto a 'la ruta del bakalao', términos de connotaciones demasiado desvirtuadas por los medios de comunicación a partir de la segunda mitad de los 90. Pronunciar esas dos frases significa a veces recibir críticas. A mí me han puesto a parir por defender eso en corrillos culturetas. Es tal el desprestigio que es mejor no hablar del tema. Si bien es cierto que la ruta acabó autodestruyéndose, tuvo durante unos años -la gran mayoría coincide que la época dorada englobó los 5 años que van del 84 al 89- una validez innegable. Dejando aparte temas musicales, hay un fenómeno sociológico detrás que sigue fascinando a día de hoy.

Lenaers, ya desde su cabina en la mítica Spook o con sus producciones al frente de Megabeat o Interfront, puso su grano de arena para que floreciera una escena, igual de válida que el rock bailable de Manchester aunque nadie se atreva a decirlo en público por miedo a ser linchado. De hecho, fue el mismo Tony Wilson el que dijo aquello de "sólo en ciudades tan peculiares como Manchester o Valencia es donde este tipo de cosas podían ocurrir." Pero empecemos por el principio.

A finales de los años 70, y auspiciada por la llegada de la "democracia" (sí, entre comillas), los jóvenes españoles viven su particular liberación creativa y emocional. La moda, el diseño y la música nacional y de importación florecen en ciudades como Madrid, Barcelona, Ibiza o Valencia. Nace la movida madrileña al mismo tiempo que la valenciana. En otro ejemplo de centralismo, Valencia es injustamente tratada por los medios de comunicación, que le dan la espalda y se centran en lo que ocurre en la capital.

No olvidemos que de la Comunidad Valenciana salen grupos como Comité Cisne, Glamour, La Morgue, Seguridad Social, Interterror o Betty Troupe entre otros. Valencia recibe, asimila e interpreta todos los inputs a su manera. Vacíos legales en un recién implantado estado de transición gubernamental, con un montón de leyes laxas o directamente inexistentes, permiten a muchos empresarios sacar tajada en el uso de los horarios de sus discotecas, pubs y bares. El punto álgido del desmadre llegaría en 1991, cuando la discoteca N.O.D montó una fiesta en su parking de 24 horas non-stop; poco después, Barraca doblaría la apuesta abriendo 48 horas consecutivas en la que a día de hoy sigue siendo considerada la fiesta más larga jamás hecha. Al igual que en otros contextos musicales de la época y en mitad de ese particular espacio vital, la entrada de las drogas de diseño desde Ibiza y Holanda siembran la sensación de euforia y libertad entre la juventud española. Los primeros visos de espontaneidad nacen en Barraca (Sueca, al sur de Valencia) en 1982, donde los pinchadiscos se desmarcan de la tónica general y huyen de los caminos marcados por otras discotecas rendidas al funky. Ropajes negros, música gótica, pelos crepados, crucifijos y oscuro rímel pueblan cada noche la pista de Barraca, que además dota su escenario con performances teatrales y conciertos de forma regular. Aparecen los primeros flyers y por supuesto un importante número de fanzines.

Durante 1984 y debido a un requerimiento del ayuntamiento local, Barraca echa el cierre durante dos semanas. La gente se desplaza hacia Spook Factory, donde un veinteañero Fran Lenaers acaba de tomar el testigo a otro DJ local. La discoteca se convertirá en un tiempo récord en un sitio de culto. Apartada del resto, Spook (ubicada en Pinedo) será, junto a Amnesia (Ibiza), la primera en programar una sesión after-hours. Su espíritu, decoración y luz interior son claramente transgresoras. El logo, un murciélago con las alas abiertas de par en par, diseñado por el entonces en-boca-de-todos Valentín Herraiz, evoca la nocturnidad, lo gótico, lo oscuro. Sería los viernes cuando se empezaría a cerrar a las 4 para volver a abrir a las 6 con la salida del sol. Spook se convirtió en un abrir y cerrar de ojos en "the place to be". Tras un tiempo queriendo contactar con Fran Lenaers, siempre sin fortuna, consigo hacerlo una mañana de principios de julio. Lenaers se dedica ahora a montar equipos de sonido en bares y clubes. Tengo un montón de preguntas que hacerle.

Sé que de vez en cuando te sigue picando y sales a pinchar. ¿Qué ha cambiado desde ese lejano 1983 cuando empezaste?

Básicamente que ahora casi todo el mundo produce. Muchos de estos chicos pasan de producir a pinchar. Aunque no soy nadie para juzgar el trabajo de los demás, creo que hay muchas de esas producciones que no pasan el corte mínimo. Mira la diferencia: yo hacía sesiones de hasta 16 horas. Además tenía que controlar el panel de luces de la discoteca. Los viernes solía pinchar 12 horas: de 12 de la noche a 12 de la mañana. Me iba a descansar y otra vez a la carga. El sábado hacía entre 14 y 16 horas de sesión. Prefería hacerme las horas del tirón, no me gustaba que nadie interfiriera. Piensa que si sube alguien y pone 4 o 5 discos mal puestos te puede joder la sesión.

No era extraño durante esos años que muchos grupos de la llamada nueva ola o los new romantics pisaran por primera vez Valencia en sus visitas a España: Soft Cell, Bauhaus, Minimal Compact, Anne Clarke o Stone Roses fueron sólo algunos de ellos. La lista es inagotable. En el documental '72 horas y Valencia fue la ciudad' se relata que Chocolate programaba conciertos a las 7 de la mañana...

Sí. Entre las 6 y las 7 de la mañana. Cierto. Los extranjeros cuando venían aquí flipaban. Era todo muy extraño. Recuerdo una gira de Propaganda que salió en toda la prensa generalista. Tocaron en San Sebastian, Barcelona y Madrid. Los medios de comunicación no reseñaban nunca Valencia... claro que también era culpa de los promotores: Depeche Mode, Simple Minds, Nick Cave y grupos por el estilo venían con regularidad. Los promotores preferían hacer promo sólo en emisoras locales, dejando de lado las revistas, las radios y los periódicos nacionales. Luego hablabas con los grupos y te decían; "mira, yo toque dos veces en Barcelona, tres en Madrid y ¡ocho en Valencia!" Esa ciudad era nuestro talismán. Jim Kerr, por ejemplo, estuvo tres veranos enteros veraneando aquí. Se le veía mucho por las discotecas.

No era extraño ver a caras conocidas en Spook. Pedro Almodóvar, The Communards, Javier Bardem, Antonio Banderas, Tino Casal, Francis Montesinos, Carmen Maura, Miguel Bosé entre muchos otros se dejaban caer de vez en cuando por la sala. En algunos corrillos de la ciudad del Turia siguen circulando leyendas que relacionaban Valencia e Ibiza. Como aquella que decía que Shaun Ryder y Bez (Happy Mondays) iban a Ibiza para luego coger el Ferry dirección Valencia, donde, mescalinas en mano, se tiraban todo el fin de semana de fiesta. Aunque tenga pruebas (ver siguiente foto), le pregunto. Un amigo me contó que Bez y Shaun Ryder cogían el ferry desde Ibiza para pasar los fines de semana en Valencia.

Anécdotas de esas hay muchas. A los músicos les encantaba Valencia. Jonathan Richman, por ejemplo vivió 4 años aquí. Cuando se fue de la ciudad muchos promotores le seguían llamando. Venía por el vuelo, el alojamiento y una pequeña cantidad de dinero. Era un tío cojonudo. Aprendió español aquí.

Ramón Noguera y Shaun Ryder en El Saler, Valencia.
Una de las cosas que hicieron de la ruta del bakalao algo especial fue la selección musical. Mientras en todas partes empezaba a sonar house, italodisco, funk o new wave, vosotros tomasteis una dirección nueva, enganchando EBM, rock gótico y pop de una forma tan arriesgada como única. ¿Cómo y por qué crees que pasó eso y por qué pasó sólo en Valencia?

Había unas condiciones. La gente estaba muy interesada en la música. Antes de las discotecas habían pequeños pubs donde toda esa música estaba empezando a sonar. Cuando abrió Barraca intentaron que sonara ese tipo de música. También estaba el "Cala", el Calavera. Ponían una mezcla de jazz experimental, algo de fusión y cosas que salían de electrónica y el rock de vanguardia. También sonaba la Velvet, Lou Reed, etc. Te estoy hablando de finales de los 70.

¿Salías fuera de España a comprar discos?

Sí, pero verás, esto también ha cambiado sustancialmente. En esos años, las discotecas tenían todas su colección de discos en la cabina. Yo, cada vez que hacía un viaje al extranjero, compraba discos, pero eran compras que hacía para disfrute personal. Luego muchos de esos discos me los llevaba conmigo a la discoteca. Algunos que al principio me parecían impinchables luego te dabas cuenta que no lo eran. Me pasó muy a menudo lo de llevar un disco, dejarlo en la cabina y a los meses de repente venirte a la cabeza "esta melodía engancha con esa otra", cogías el disco, lo probabas y ¡zas! Funcionaba. Ten en cuenta que entonces el residente estaba toda la noche, te daba tiempo a probar de todo. A todo esto, en Valencia teníamos tiendas de discos buenísimas, con importaciones semanales de EEUU, Alemania o Inglaterra. Muchos de los discos que había en las tiendas no los conocían ni en sus países.
Fran Lenaers (camisa azul) en la tienda de discos Zic Zac

Sofisticado art-pop, electrificante EBM, pequeñas dosis de new beat belga, house en su mayoría europeo, after-punk, industrial y ráfagas de rock gótico. Esos fueron los principales ingredientes con los que Fran Lenaers empezó una de las leyendas más injustamente inexploradas de la escena musical española. Por la mañana, antes de terminar la sesión no era raro escuchar baladas de Al Stewart, U2, The Cars o Fleetwood Mac. Una de las cosas que más me llaman la atención de tu forma de pinchar es el atrevimiento con el que mezclabas. Metías un tema puramente electrónico y luego lo empalmabas con un tema muy pop con batería analógica real. Es muy difícil mezclar cuando los bombos no están cuantizados. ¿Cómo hacías para cuadrarlas?

Tengo que decirte una cosa en relación a esto. El 95% de mesas de mezclas que veo ahora no valen para nada. Son juguetes con efectos para adornar. No son buenas mesas. No empastan bien, por eso cortan tanto de graves. Yo lo que hacía era mantener siempre los bombos. La pegada de las cajas analógicas es impresionante. Además siempre pedía mesas que tuvieran balance. Abría los dos temas y los balanceaba según convenía, uno al 70%, el otro al 30% y así. Si un disco se te iba un poco lo único que pasaba era que generaba un delay, nada más. Si esa mezcla la haces en mono se genera un lío bastante grande. 

¿Había algún tipo de impregnación entre dj's y discotecas?

Barraca, que era más poppie, cerraba mucho más pronto que Chocolate y Chocolate, con música algo más radical (ponían hasta psychobilly) mucho más pronto que nosotros. En aquella época muchos de esos dj's venían a mis sesiones. Cuando algunos discos se descatalogaban lo que hacía era tapar la galleta en casa con cinta o celo para que nadie viera lo que ponía (risas).

Un clásico. Antes de hacerte esta entrevista estuve buscando sesiones tuyas por la red. Tras escuchar algunas llegué a una conclusión: conforme pasaron los años, subiste los BPM de los sets, algo que por otra parte, pasó en todas partes, incluso en los años 90. ¿Tienes alguna explicación racional a eso?

No estoy seguro que lo que hayas escuchado que pone es mío sea mío. Grababa muy pocas cosas.

Ya, hombre, pero quizá alguien lo grabó y lo subió. Yo tenía cintas de discotecas de Valencia a principios de los 90 y no las grabé yo...

Bueno, es posible, no sé. El caso es que no sé si eso fue así. Mis sesiones a primera hora no pasaban de 100 BPM, pero dependiendo de la hora de la noche podían llegar a 240. Sesiones largas, variaciones constantes. Ya sabes. ¡Eran muchas horas!




Lenaers causó un fuerte impacto con algunos trucos de cosecha propia, como pinchar dos discos iguales en dos platos distintos, estando uno de ellos medio segundo retrasado, con el único propósito de generar eco en la sala. Los golpes de efecto calaron y a día de hoy muchos dj's españoles se inspiran en ellos. También sé de primera mano que tuya fue la idea de mezclar el "Maximizing The Audience" de  Wim Mertens en plena noche. Tengo que reconocer que fue una idea rompedora y que no fueron pocos los que te copiaron. La primera vez que estuve en el Florida 135 se lo escuché hacer al residente, y eso era 1994. 9 años después, tu estilo seguía muy vivo.

Eso fue una simple apuesta. Un amigo que había vivido en Londres y en Ibiza muchos años, el cual además tenía un pub me puso el disco una tarde. Estamos hablando de 1985. Lo primero que me llamó la atención, más allá de la música, fue el apellido. Mi padre se llamaba Mertens de segundo también. Había muy pocos Mertens en el pueblo, así que creo que eran familiares seguro. En todas mis sesiones había un tramo en el cual siempre intentaba probar cosas. Metía mucha música africana. Total, que una noche lo puse. La reacción del público fue increíble. 

Llegados a este punto me gustaría darle relieve a un tema. Todos los arqueólogos de la dance music fijan como un momento clave el verano de 1987, cuando Paul Oakenfold viaja a Ibiza y se trae la energía de DJ Alfredo en las venas para, un año después, cambiar la música de baile para siempre con las primeras fiestas acid house en Londres. Habría que destacar que Fran Lenaers llevaba ya unos años haciendo ese tipo de mezclas radicales, sin perjuicios, eclécticas, donde muchos géneros musicales se dan la mano sin complejos en un mismo plano de tiempo. El único problema fue que Oakenfold eligió Ibiza en lugar de Valencia para veranear, sino estaríamos contando una historia bastante distinta. Insisto con el tema. Volviendo un poco al tema Ibiza, hay una cosa que quería preguntarte. Pasados todos estos años, Ibiza ha sabido sacar rendimiento a su leyenda y ha explotado de una forma descomunal mientras Valencia fue denigrando su leyenda hasta convertirse en una caricatura de lo que un día fue. ¿Cuál es tu opinión al respecto?

Bueno. Ten en cuenta que ellos sólo funcionaban en verano. Es una particularidad que en Valencia no podíamos permitirnos. Al abrir todos los fines de semana del año las cosas cambian mucho. Mira, cuando tú estabas en la ruta del bakalao (para un segundo, piensa) eso... eso fue un invento de no voy a decir quién. No te puedo decir el nombre. 

No te cortes, ¡puedes decirme el nombre!

Es una persona muy popular, está en las teles. Él nació para eso, para estar en todos los fregaos. El tema es que publicitó eso para que la gente fuera a su discoteca. Entonces mucha gente del arte, el diseño o la moda estaba dentro. Mariscal, por ejemplo: él nos hacía los carteles. También diseñó algún pub en Valencia (se refiere al Dúplex y más tarde el Triplex, dos bares de copas). Bueno, lo que te decía: el tema es que si lo publicitas a muerte al final acaba viniendo de todo. Al principio sólo gente de Barcelona y Madrid, pero cuando la bola se hizo grande empezaron a llegar algunos indeseables. Entonces les llamaban "mascachapas". Muchos dj's acabaron teniendo que poner música para ellos. Rendidos.


Parking lleno...

... parking vacío
Lo cierto es que en 1993, los medios de comunicación machacan a los espectadores a diario. El dueño de Spook, Bernardino Solís, tiene una frase que explica a la perfección el final: “la masificación del hedonismo valenciano, la persecución mediática, la presión que venía de todas partes... Al final era un reto llevar adelante la discoteca.” En el libro "En èxtasis" de Juan Manuel Oleaque, el mismo periodista comenta que uno de los motivos por los cuales todo se fue al garete fue porque muchos dj's empezaron a comprar música de importación italiana, más barata, en lugar de la que venía de Alemania, EEUU o Inglaterra. 

Esa música nunca había sonado en Valencia. Llegaron Los Gemelos a Puzzle, se pusieron a pinchar eso ellos solos. Repito: sólo ellos pinchaban eso. Los demás empezaron a copiarles cuando vieron como todo el mundo bailaba, especialmente las chicas. Buscaron lo fácil. Si haces lo fácil te expones a que te copien. Entonces empezaron a abrir otras discotecas, copiándoles. Dada la cantidad de gente que había en todas las discotecas, los dj's empezaron a pinchar música "que gustara a todos." Llegados los 90, todo el mundo ponía lo mismo. Incluso se repetían discos en las sesiones. ¡Eso en los 80 era un sacrilegio! Yo en una sesión de 14 horas podía repetir dos o tres discos, siempre en franjas horarias distintas. Aunque de todos los motivos quizá el que más repercutió fue los controles policiales. Había muchos accidentes, es normal que la policía acudiera.



Cambiemos de tema. Hábleme ahora de Megabeat. En sólo dos años y poco de carrera lanzaron un montón de discos para desaparecer del mapa.

No es que cada uno fuéramos por un lado. El problema es que llega un momento que hay que hacer un parón, descansar para no quemarte. También fue clave la llegada de la crisis de los 90, nos pilló por enmedio. Llega un momento en que El Corte Inglés tarda un año y medio para pagarnos, iba muy lento. De hecho, si cobramos fue gracias a la presión que nosotros mismos hacíamos. Un montón de gente nos metió mucha caña con facturas, etc...


¿Cuántas copias prensabais?

Del primero de Interfront vendimos 35.000. Calculo que de todos los Interfront venderíamos unos 50.000. 

Eso son bastantes discos...

Sí, tengo una anécdota al respecto:  ¿conoces el Rock De Lux, no?

Claro.

Ellos dejaron de sacar la listas de ventas en su revista por nosotros y por Kortatu. Kortatu vendían mucho. Creo recordar que llegaron a vender 100.000 copias algunos meses. No salían en ninguna lista por ser vascos. Había un veto.


¿Y a vosotros por qué no os querían sacar?

Porque nuestro caso era raro: la lista de ventas se cifraba con un número que le daba El Corte Inglés a las multinacionales. Ellos mandaban ese número cada vez que liquidaban, pero claro, como liquidaban cuando querían... De todas formas en todo momento sabía lo que estaba vendiendo.

Me acuerdo de uno que fabricamos 5000 copias. Ellos mandaban 1500 a radios, regalaban algunas a tenderos, algo de promo para dj's y colocaban otras en grandes superficies. Automáticamente anotaban que habían vendido 5000. Cuando regalas tantas copias a las radios para que las pongan al final la gente las compra. Era fácil (risas). 

Una cosa que que siempre me llamó la atención es que no hicierais nunca un remix. ¿No os lo planteasteis o nunca os surgió la oportunidad?

Nos ofrecieron alguno, ¿te acuerdas de Invisible Limits? La chica se puso en contacto con nosotros pidiéndonos un remix, pero justo se nos acababa de romper el magnetofón. Era verano, no pudimos arreglarlo a tiempo. Nos llamaron también de EMI para hacer cosas, pero no nos pusimos de acuerdo. Discutíamos con todo el mundo (risas).

Llevamos casi una hora de conversación telefónica y tengo la impresión de que tiene cuerda para rato. Cuando voy a despedirme escucho "oye, si te hace falta algo más no dudes en volver a llamarme."

2 comentarios:

  1. Jodo, a mitad de entrevista he tenido que parar, se me arrasaban los ojos... Un artículo emotivo para aquellos considerados fiesteros que darían lo que fuera por vivir o en algunos casos revivir una solo de aquellas salidas infinitas que parecía que nunca acababan, que empezabas con unos pocos hermanos y acababas con gente que sólo tenías que tener una cosa en común para ser uno más ... Ganas de pasarlo bien y quemar las horas en el mejor ambiente posible. No hace falta mucho para tocar la patata y que el corazón de acelere cuando sacamos estos temas, pero sin duda este resumen de lo que fue y desgraciadamente no volverá, hace que aflore todo ese sentimiento y buen royo que sigue latente en nuestro corazón festero que no se resigna a olvidar todo aquello. Prueba de ello es el esfuerzo de mucho por revivir eso; eso si, ahora en pequeños reductos íntimos a los que les ponemos nombres singulares como ...casetones, chaletones... E incluso en sus propias bodAs o celebraciones fsmiliRes no puedes resistir ver desenfundar un vinilo.
    Rubén.

    ResponderEliminar
  2. Tenía entendido que Loopin' (o looping?) fue una de la primeras discotecas de la época en abrir en "after hours" o era porque era Valencia capital? sino, añadiré que la revista "actuel" de Francia hizo un reportaje sobre Valencia, la ciudad que nunca duerme, muy interesante. (Actuel seria un revista tipo "ajo blanco" aquí)

    ResponderEliminar