lunes, 27 de septiembre de 2010

Hillsborough y Warp


Estamos en abril de 1989. El Liverpool FC y el Notthingam Forest se juegan una plaza para la final de la FA Cup en el Hillsborough Stadium de Sheffield. Los supporters de uno y otro equipo son convenientemente separados a los lados respectivos del estadio para evitar trifulcas. Miles de aficionados reds van llenando su grada al tiempo que el árbitro hace sonar el silbato para que el partido de comienzo. Son las 3 de la tarde. A los tres minutos escasos el árbitro decide parar el partido a la vista de lo que estaba ocurriendo: centenares de aficionados del Liverpool estaban intentando escapar a una muerte segura escalando las altas vallas que por aquel entonces poblaban los campos de fútbol ingleses.

El resultado es por todos conocido; la tragedia de Hillsborough se llevó por delante 96 vidas, todos seguidores del Liverpool, 93 de los cuales fallecieron por aplastamiento. Un momento particularmente doloroso para el fútbol mundial y especialmente lamentable para la ciudad de Sheffield. Steven Gerrard, actual capitán de los reds, estaba en el estadio ese día. Cuatro años antes, el estadio de Heysel, en Bruselas, vivió una tragedia similar: 39 muertos y más de 600 heridos con los aficionados del Liverpool otra vez como protagonistas. El impacto fue tremendo.

Steve Beckett
Mientras, en los sótanos de una pequeña tienda de discos de la ciudad algo se está gestando. Corren los tiempos del boom del acid house, del Hacienda, del hedonismo british de Ibiza: "venían montones de personas a dejarnos cintas y white labels para que los escucháramos, nos dimos cuenta de que estábamos en el principio de una pequeña revolución" dice Steve Beckett, co-fundador de Warp, al respecto.

El arranque del sello de los bleeps es un mundo dentro de otro, la historia de como salir a flote sin mucho dinero pero apoyado en un buen olfato y por supuesto en unos cuantos pedazos de obras de arte. "Las tiendas compraban quince white labels a cinco libras por cabeza. La dance-music era todo imports venidos de EEUU, entonces los ingleses empezaron a producir su propia música, justo como hacían los americanos" prosigue Beckett en declaraciones a la BBC.



Robert Gordon, ex-miembro de Pop Will Eat Itself fue uno de los que llevó su maqueta a la tienda de discos: "fabricamos 500 white labels y los distribuimos por todas las tiendas de discos que pudimos. Era una forma nueva de arrancar muy directa, saltándonos intermediarios". Beckett, por su parte apunta: "cogíamos un 12", lo llevábamos a un club y observábamos cómo la gente se volvía loca, sabíamos que íbamos en la dirección correcta. La quinta referencia (se refiere a "El Ef Oh" de LFO) entró en el Top 20. Vendimos 130.000 copias, una locura para un lanzamiento totalmente DIY en esos momentos". Gordon, junto a Winston Hazel y Sean Maher, tienen el honor de inagurar Warp bajo el alias Forgemasters con el enigmático Track With No Name.

Los DJ's fueron parte importante del parto y, a su manera, escamparon el virus Warp por todas las Islas Británicas durante el primer año. Su historia también es la historia musical de una ciudad. Muy cerca de esa tienda otro hecho cambió la historia del fútbol. No busquen ni un solo paralelismo, pero sin esa tragedia deportiva y humana, la seguridad en los campos de fútbol no sería lo que es. Sin esos white labels las cosas serían, por lo menos, ligeramente distintas.

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