martes, 3 de diciembre de 2013

Arab Strop


Cualquiera que conozca el entramado newbeat y EBM lo sabe: la utilización de cánticos y sampleados de procedencia árabe no es algo nuevo en el house. Su empleo, aunque muy distinto al del que hoy les hablo, se extiende en el tiempo entre mediados de los 80 y principios de los 90. Sí llama sin embargo poderosamente la atención esta pequeña oleada de músicos que, por el momento sólo desde Francia, se acercan a ese tipo de sonidos. El revival empezó esta pasada primavera con la publicación de Acid Arab Collections, un EP de cuatro cortes en los que músicos como I:Cube, Crackboy (Krikor Kouchian), el dúo Acid Arab, los auténticos adalides del sonido, o el veterano DJ Gilb`R se cepillaban a modo de remix cuatro tracks de influencia árabe. Glitches, sampleados coránicos, ecos de melodías del medio oriente, flautas desdibujadas y beats de marcado acento árabe rebañados con frecuencias de la TB-303, que curiosamente se erige como la acompañante perfecta en el viaje.

Bastante antes de conocerse su alianza con Kieran Hebden, el remix de Crackboy a Omar Souleyman brindó al músico sirio la posibilidad de sonar en pistas de medio mundo. Tuve la oportunidad de comprobarlo este pasado Sonar: 'Shift Al Mani' atronó al menos en tres sets en los que estuve presente durante ese fin de semana. Como nada aquí es casual, apuntar que tanto Krikor como Gilb`R tienen raíces magrebíes.

El sello Versatile adivinó el filón y publicó en octubre un segundo volumen de Acid Arab Collections, esta vez con composiciones originales a cargo de Legowelt, DJ Gregory o Professor Genius. Los influjos llegaban esta vez via sampler. El mismo sello parisino lanza al mercado también estos días en Francia el primer LP de Acid Arab. El disco verá la luz en el resto del mundo en enero de 2014. Este es el maravilloso vídeo de adelanto.



Por si todo eso fuera poco, Crowdspacer (sello parental de Tigersushi, de reciente creación) publica estos días un 12". Se trata de la alianza que Crackboy y Joakim han urdido bajo el nombre POV. Tampoco es casual: Joakim goza también de genes árabes en su sangre, así que, en cierta manera, la propuesta debería ser legitimada incluso por los más escépticos.





Todo esto me lleva inevitablemente a pensar una cosa. Imagínense que en España se coge una deriva parecida con las músicas migrantes. Los barrios de nuestras grandes ciudades están llenos de latinos, magrebíes, de africanos. En un momento en que una parte de la prensa musical habla de escenas (pura ficción) que no existen, los músicos son los que siguen teniendo la sartén por el mango para hacer de una vez por todas algo realmente nuevo.




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