martes, 20 de noviembre de 2012

La exclusividad, la democratización y otras milongas del montón


Este es un post al que quería echarle el guante hace ya un tiempo. Puede que el tono suene elitista, pero en ningún momento mi intención es que esto parezca un ataque a la música digital, yo mismo utilizo el formato con mucha regularidad. Tampoco intento ensalzar en el artículo las virtudes del vinilo, que las tiene, sino contrastar un hecho perfectamente tangible: el cambio de paradigma que la música digital ha traído a los discjockeys y la repercusión que ello tiene en el que escucha.

Hace ya un puñado de años que una selección de un dj ya no depende de cuántas tiendas visite y de cuántas horas dedique dentro de ellas a encontrar el mejor material cubeta a cubeta o de si selecciona mejor o peor. Tampoco depende demasiado ya su destreza y habilidades relativas al manejo del formato ya que estas pueden ser suplantadas por programas informáticos.



Como el resto de micromercados asociados a la cultura, el de la música electrónica de pista ha cambiado de forma voraz estos últimos 5 o 6 años. Al contrario que en el rock o el pop, donde la expansión del vinilo es uno de los pocos vehículos con el que mejorar las cuentas de la compañía a final de mes, en la electrónica muchos sellos de renombre han dejado de publicar en vinilo debido a las bajas ventas. Otros editan sus referencias en ambos formatos. Cada vez son menos los que únicamente eligen vinilo. Aunque una de las máximas de la vieja escuela de los dj's es "no ripearás algo que solo ha salido en vinilo", los que lo invierten y eligen en el formato, se exponen a ser ripeados instantáneamente.

Al pasarse al digital se vende directamente o en exclusiva (la cual suele durar unas horas) a portales como Beatport, Junodownload, 7digital, Traxsource y otras tantas plataformas, pasando al grueso del gran público en cuestión de instantes. Muchos de los consumidores de música digital entran directamente en los charts de sus estrellas favoritas e intentan fusilar un gran porcentaje del talento de ellas buscando las canciones en la plataforma elegida. Habría que matizar que esto siempre se ha hecho, incluso cuando no existía el mercado digital. El copy/paste de charts es habitual. Demasiado. De ahí al ripeo indiscriminado de webs y foros que lo único que hacen es subir los maxis enteros a discos duros virtuales como mediafire o zippyshare. Muchas de estas webs además, ofrecen "descargas sin espera": pagando una 'módica' cantidad que suele oscilar entre los 5 y los 10 euros mensuales se tiene acceso a un FTP sin esperas y sin publicidad. Técnicas parecidas a las de Megaupload en la que el se premia al que sube la música y no al músico. No entraré en valoraciones de esta práctica.



No es difícil tampoco encontrar una novedad en formato WAV o FLAC el mismo día de su publicación. Visitando las decenas de webs que cuelgan maxis enteros, nos damos cuenta de que el formato digital ha conseguido una homogenización de maletas antes impensable. Muchas veces, estos rips son fagocitados por auténticos desaprensivos que no diferencian aspectos tan básicos como la velocidad de un vinilo. No hace demasiado y en un portal muy conocido, una referencia de Bird Scarer (el sello "only vinyl" de Andrew Weatherall), circulaba ripeada a 45, siendo su velocidad de prensado 33 revoluciones por minuto. A pesar de todo y para que no parezca esto una caza de brujas, hay que remarcar las increíbles ventajas de comprar música digital: los singles facilitan al oyente pagar por una canción enfrente a la elección obligatoria que uno tiene al enfrentarse a un maxi, ofrecen opciones de calidad, rapidez de entrega y añaden opciones extra al poder ser manipuladas en directo. También son más baratos, sí, aunque paradójicamente, cada vez menos.

Estoy de acuerdo en que es mucho más fácil acceder a la música gracias al mercado digital: también lo era antes si disponías de una conexión a internet, sólo necesitabas sabes dónde comprar y economizar pidiendo en relación a los gastos de envío.


Una buena maleta de dj siempre ha estado cimentada con la llave de la personalidad en la selección, el privilegio que da, adquirida o no, la exclusividad (promos, discos que no tiene nadie y por los que pagaste una fortuna, testpressings, avances, rarezas, manipulaciones caseras...) y la buena ejecución final. Para lo primero hay que tener gusto. Para lo segundo dinero y, sin necesidad de ser un profesional, echarle muchas horas. Para lo tercero práctica, conocimientos adquiridos con el tiempo y la experiencia abordo. Prácticamente nada de esto pasa por ser la clave en 2012. Con la democratización de la música digital (punto 1) llegó también la de poder pasarse la experiencia (punto 3) por el forro: un simple programa como Traktor te permitirá mezclar sin tener el conocimiento. Por fortuna, el punto 2, marca la diferencia entre lo mundano y lo especial. No nos engañemos, lo básico y lo que hace especial a un selector es el poner algo el primero y el pinchar tracks que nadie más va a poner. Luego viene la técnica y todo eso, pero lo primero son siempre las canciones. Los dj's de northern soul son en ese aspecto la máxima expresión de lo que significa tener un tesoro y ejecutarlo en el momento adecuado. Si todo el mundo utiliza las mismas canciones sin aportar matices, ¿qué nos queda a los oyentes?