sábado, 7 de julio de 2012

Nordic Mist


Como ustedes sabios lectores habrán notado, el ritmo de escritura del blog ha descendido de forma alarmante desde mi vuelta de Sónar 2012. No estoy fundido. No estoy fabricando cristal en Nuevo México con Walt y Pinkman. Tampoco he sido desahuciado. No he abandonado el barco; no tengo barco. La única razón por la cual no he publicado nada es por falta de conexión. No la tengo porque me he mudado temporalmente a otro país. Serán sólo unas 6 semanas. Pues bien, ayer recuperé la conexión al mundo virtual.

Lo cierto es que llevo dos semanas y media instalado en Helsinki. Quedan cuatro y algo por delante todavía. Les podría hablar de las bondades de este país pero no lo haré. Tampoco saldrán a relucir las miserias. Tratándose de un blog esencialmente de música electrónica, ustedes, abigarrados usuarios, no entran aquí a leer páginas de sociedad o comparativas que les puedan aclarar el porqué de la situación que España está viviendo y porqué los países nórdicos no se ven afectados en la misma medida. Esas conclusiones me las guardo para mí mismo. Habrá que hablar pues un poco de “beats & pieces.”

Durante estos 17 días he podido pisar algunos clubs interesantes de la ciudad. Algunos excelentes. Es el caso de Ravintolla Nolla. Un moderno y acogedor espacio en la zona “gris” (la acepción gris en este caso referida al tráfico incesante de esmóquines y trajes) de Helsinki de formas rectangulares con restaurante y enormes cristaleras en uno de los lados. En el otro, una exposición que mes a mes cambia. Cambiaba. En este caso, el mural lo formaban los mejores carteles que durante 5 años el club generó: orfebrería de preciosas ilustraciones en blanco y negro, diseños limpios, cerca del minimalismo. Uso racional del Freehand para una identidad visual acertadísima. Habrán apreciado que hablo en pasado, sí: estábamos de cierre, se trataba de la última noche. Los dueños del espacio estaban cansados de tener borrachos en la puerta. La sociedad aquí es muy sensible a este tipo de cosas (no he visto un sin techo en 16 días). Los promotores del espacio, por donde pasaron entre otros Trevor Jackson, Ata, Joakim, Todd Terje, Andrew Weatherall, Ivan Smagghe, Legowelt, Lovefingers, la crew de Hardwax o Rebolledo, están ya buscando otro local. Como ven, los desplazamientos de promotores no son sólo cosa nuestra. El cierre pues, merecía una fiesta por todo lo alto y así fue: gente vestida con atuendos fúnebres (chicas jóvenes con vestidos de viuda, mantelería negra en las mesas) y llenazo desde las 7 y media de la tarde, cuando los escandinavos suelen terminar de cenar.



Cierra el restaurante y abre el club, todo siempre dentro del mismo espacio. Las cortinas estaban corridas, así que uno al ir al baño podía ver los rayos de luz (hasta las 12 de la noche) entrando por uno de los rincones y al girar la vista atrás ver a la gente dando brincos como si no hubiera un mañana en total oscuridad. El soundsystem rayó a gran altura. Musicalmente, al tratarse de un cierre, el tema es poco valorable. Uno de los promotores me comentó que habían recibido 200 peticiones de dj's locales para pinchar gratis durante esa noche; calculo que lo harían en total uno 30-35. Cada 10 minutos había cambio en cabina, así que estamos hablando de una macedonia musical en todos los sentidos. El ambiente era excelente. A las 2 de la madrugada, tras una agotadora pero enriquecedora experiencia decidimos retirar nuestras caderas al enfriadero, donde el jamón se convierte en pavo y el cansancio en vitalidad.

Una de las cosas que más me han llamado la atención son los bajos precios de las entradas para acceder a los clubes. 4, 5, máximo 7 u 8 euros por entrar a sitios con buenas programaciones, artistas internacionales y buen servicio. Anoche, previo paso por el famoso Corona (el bar regentado por Aki Kaurismäki), decidimos pisar por segunda vez Adams, un antiguo teatro reconvertido en restaurante de carta selecta y club nocturno. Uno de los sitios más oscuros en los que he estado jamás a pesar de que la ornamentación está pintada de blanco y los techos son de todo menos bajos. Tiene aspecto de cine de la Gran Vía madrileña pero en miniatura. En junio pasaron por ahí Veronica Vasicka y Optimo. El otrora querido en España Jori Hulkonnen tiene residencia mensual. Es un club impresionante, tanto por sus geometrías oscuras, sus mesas con gente comiendo o bebiendo y su barra circular sin colas ni agobios. Al igual que Nolla, Adams goza de un sonido envidiable. Entrar no cuesta nunca más de 7 euros. Hubo un directo, Genius Of Time (Clone Royal Oak) y pincharon los residentes. Llegué sobre la 1, a las 4 el club cerraba sus puertas con ovación. A la salida, como es habitual en verano, el sol te pega en el cogote. A enfriar los jamones otra vez.

A lo mejor servidor se arranca con otro post estos próximos días. A lo mejor no. Dependerá de muchas cosas, aunque planes no me faltan. Por delante un encuentro con músicos de la escena local de Skweee, visita al Retreat, un one-day-festival en Estocolmo, y traca final en el festival Kuudes Aisti, por donde pasarán los directos de Shackleton, Ikue Mori con Kim Gordon, Mark Ernestus, Mala o Spartan Lover en tres días de electrónica de tono cavernario.

Aprovecho para decirles que las fiestas Tower Of Meaning vuelven a pisar Siroco el viernes 31 de agosto. Será la cuarta, el anticipo de lo que en octubre se convertirá en la fiesta del segundo aniversario del blog. Costará superar la noche con Pional, pero les aseguro que lo intentaré.