viernes, 30 de marzo de 2012

Boiler Room: el futuro ya llegó


Se nos llena la boca muchas veces con la palabra "futuro". Yo el primero. Primero renegué de Spotify, al que muchos tildaron de el fin de muchas cosas y el principio de muchas otras. Lo cierto es que pasan los meses y la gran mayoría de sellos que me gustan del pop o la electrónica siguen sin estar en la plataforma del círculo de color verde, pero ese es otro tema. Hoy hemos venido a hablar de Boiler Room, el "programa" que está en boca de todos últimamente. Boiler Room, aparte de una lamentable peli de tortazos con Vin Diesel rozando el ridículo, es un show que se retransmite via streaming por internet y que, en su mayoría, focaliza su atención en la música electrónica.


DJ Shadow en BR (dic. 2011)

Aunque el centro de operaciones está en Dalston, Londres, BR emite la mayor parte de veces desde emplazamientos secretos. Hace unos meses los tuvimos retransmitiendo desde el Matadero madrileño un par de shows de la Red Bull Music Academy. Algunos de esos momentos fueron memorables. Tan memorables que cuando en diciembre me pidieron la lista de mejores conciertos del año estuve a punto de incluir ese de Mathew Johnson. Al final no lo hice. No sé si los responsables lo hubieran aceptado.

En un momento de especial estancamiento de la música en directo, con la crisis económica azotando nuestros bolsillos y la crisis musical -incluídos autores y escritores- percutando en nuestras cabezas, algunos promotores ven incapacidades logísticas cada vez que se quiere acercar artistas al público. En España, este factor es multiplicante. En un país donde el hip-hop parece relegado a la parrilla del underground, estamos condenados a ver directos en festivales pagando la consiguiente clausula de rescisión -normalmente entre los 150 y 200 euros- para acabar entregando la llave con grupos indies que nos interesan poco o nada. Pasa casi lo mismo con las sonoridades más inglesas: dubstep, bass o UK Funky están de adorno en las programaciones de festivales y clubs que de norte a sur pueblan nuestro cada vez más retromaníaco panorama musical. Boiler da cabida a propuestas arriesgadas e innovadoras y nos deja la ventana abierta para que nuestras noches solitarias delante del ordenador o nuestros guateques en casa tengan un perfecto acompañamiento sonoro. En directo o en diferido (aquí están los 250 podcasts para que los echufes cuando te parezca), Boiler sigue llenando de música nuestras habitaciones y provocando que nos saltemos al intermediario que nos quiere encasquetar una entrada y ya de paso unas cuantas marcas; creo que es justo mencionar que BR opera sin publicidad.

Boiler Room funciona como una extensión de las radios piratas inglesas, donde de verdad se ha partido el bakalao estos últimos años y de donde han salido tantas y tantos bedroom producers. No es exagerado pues llamarle "el futuro de las retransmisiones musicales" (Gilles Peterson) o "el mayor acontecimiento nocturno del 2011" (Time Out).