jueves, 6 de enero de 2011

Juno y los nuevos métodos de promoción


Se viene divisando un cambio en los cimientos de la industria musical provocado por lo digital. No es algo nuevo. Cada vez cuesta más encontrar gente que utilice vinilo por la noche o comprarlo en tiendas. Si bien la música de club funciona de manera algo distinta a los canales del pop o el rock, muchas de las nuevas formas de dimensionar el producto y sus formatos tienen semejanzas con esos géneros y su manera de funcionar.

Los "feedbacks", ¿útiles?
Aceptémoslo: los años de recibir vinilo o cd en tu casa para probar las novedades en el club antes que nadie han pasado a mejor vida. Mi padre, un dj de más peso que yo en sus años mozos, me contaba con la pasión de alguien que revive sus años de rebeldía, cómo durante finales de los años 60 y principios de los 70, recibía en la radio cajas y cajas de siete pulgadas, doce y casetes, con sus estampados de tinta en la galleta ("copia promocional, prohibida su venta"), los cuales pinchaba a su audiencia antes que nadie y luego trasladaba a la entonces llamada discoteca o 'boite'. El feedback entonces se movía de forma ordenada: industria primero, empleado de la música segundo y consumidor/aficionado/oyente en tercer lugar. La dictadura de lo que había. Así que estamos en un punto que hay que asumir que la revolución digital nos ha llevado a todos al mismo lugar (algunos le llaman libertad) sin posibilidad de elección en casi la totalidad de los casos. Ya no hay personajes esenciales en radios que manejen exclusividades (pienso en John Peel como un ejemplo de gestión óptima de recursos), tampoco los pinchas basan sus sesiones comprando en solo un par de tiendas como durante los años 80 y parte de los 90. Me parece justo. Es más instantáneo, barato y ecológico enviar un MP3 con la hoja de promo dentro de un email que mandar cincuenta cartas con cincuenta cd's a cincuenta personas de distintas partes del país o incluso del fuera de las fronteras cercanas como puede ocurrir en muchas oficinas de peso. Las novedades circulan mucho antes en WAV, MP3 o AIFF, pero ya no hay cd's en tu buzón cada semana ni vinilos de promo.

Así mismo, se ha convertido en habitual al recibir la promo digital, incluir a pie de email el anglicismo 'feedbacks'. Muchas de las misivas exigen al usuario -digamos DJ's, tenderos influyentes, locutores, productores que manejan el cotarro o blogueros en boca de todos, etc- un mail de vuelta con las reacciones (¿sinceras?) acerca de la producción. Cuantos más adjetivos rimbombantes, adornos peloteros, piropos de veinte pisos y signos de admiración haya, más posibilidades de alcanzar el objetivo, que no es otro que vender. En mi caso, mi poco peso global no varía la situación, pero sí influye cuando los nombres a pie de correo son los de cualquier pez gordo diciendo aquello de "Wonderful, I'll Play it till the End", o "fantastic slice of groovie-house" o tantas otras que leo semanalmente. Bien. Pues aquí muchas veces es donde empieza lo turbio del asunto. Muchos prefieren saltarse las reglas y cuelgan el 'promo pack' en webs tipo inevil (donde también se cuelgan singles enteros descargados de Beatport). No hace falta ser muy espabilado para verlo. La promo física tampoco garantizaba nada, pero alguno de los "códigos no escritos" del pinchadiscos le obligaban a no planchar un promo en vinilo jamás. Algunos siguen escondiendo las galletas cuando un intruso se acerca a cabina al más puro estilo northern soul, así que imaginen. Siempre he respetado esa manera de funcionar, la sigo respetando con el blog por muchos archivos que pueda llegar a colgar, trato de que la música que circula por mi blog esté fuera de prensaje o tenga su nacimiento hace más de 15-20 años. Si cuelgo algo actual es siempre con consentimiento del autor.
Promo pack de Sinchronize (Discodeine). Sep 2010.
Los "played by".
Cuando uno acude a una tienda -digital, virtual o física- necesita tener datos y a ser posible poder tener unas escuchas a buena calidad de lo que va a adquirir (o no). Así, el negocio ha ido adaptándose a las necesidades de los clientes al mismo tiempo que los compradores transformaban sus pre-escuchas en los platos de las tiendas en 'snippets' de minuto-minuto y algo con los que saborear parte de un maxi sin moverse del sofá. Los tenderos digitales, que no son tontos precisamente, siempre nutren al 'snippet' con la parte más interesante del track a fin de conseguir impresionar al oyente. Simples técnicas de ventas. Además de todo esto, algunos años atrás nos embarcamos en la moda de los 'played by', instrumento muy útil a niveles de melómano para saber quién pincha esta canción o aquella y poder coger una idea genaralizada. Cada maxi va acompañado con un pie que indica los compradores -desconozco cómo pueden llegar a saber algunas cosas o si simplemente se las inventan- si pueden tener afinidad con ese doce pulgadas a tenor de los nombres. Una forma muy útil de ganar más dinero, sin duda, pero muchas veces un impedimento para compradores de fuera del país donde la tienda tiene su base.

Ahí va un ejemplo. Chart de superventas house: http://www.juno.co.uk/house/charts/bestsellers/this-week/

Hablando de Juno
Juno, empresa modélica y, en términos mercantiles, siempre en la cúspide, acaba de lanzar un interesante programa de afiliados para atraer nueva clientela pagando al usuario en especias, es decir, en descargas digitales o descuentos del 15% en CD, vinilo, auriculares o reproductores. Esto, junto al gran catálogo que posee -tanto digital como físico-, su nuevo reproductor -un must-have ya para muchos blogueros- y sus cada vez más ajustados precios (siempre había adolecido de excesivamente cara) la están convirtiendo en un referente para empresarios que ven un negocio que, aun requiriendo una fuerte inversión, puede darles beneficios a medio-largo plazo. También para artistas que se autoeditan y prefieren mandar parte de su producción a lugares como éste y no a la tienda del barrio, teniendo la seguridad de que su obra será tratada con la máxima corrección y, si lo merece, catapultada. Un comercio justo pasa muchas veces por la inversión digital, adaptarse a los cambios es imprescindible para pisar firmemente en la aldea global. El día que algunos despierten puede que sea demasiado tarde. Para todos ellos, The Times, they are a Changing.

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