jueves, 5 de agosto de 2010

Doce 007. Egoexpress: Aranda (Ladomat, 2005)


Han pasado ya cinco años desde que este estupendo maxi viera la luz. Siempre que lo veo asomando la puntita de la estantería, mientras preparo los discos o mientras busco otro, me apetece darle otra pasada. Se trata principalmente de una preciosa canción de pop onírico con aires folkies sazonada no sin cierto desencanto: melodía y speech son suaves como el terciopelo y melancólicos como la brisa mediterránea de primera hora de la mañana. También hay algo de Nick Drake en ella: tristeza rural. Los sintetizadores, de escuela minimalista, y la guitarra acústica, terminan de sazonar los menos de tres minutos y medio que dura. Paro ya. Creo que es mejor que la escuchen:


Egoexpress son unos viejos "rockeros" de la escena alemana que atravesaron sus mejores años entre mitad y finales de la década de los 90, grabando siempre en el mismo sello: Ladomat 2000, Lado para los colegas. Durante sus años mozos, marcados por el twisted tech-house y el house entre caliente y sesudo made in Hamburgo, grabaron dos LP's y más de media docena de maxis, entre ellos este hit rompecinturas -a medio camino del bleep de LFO, los disco beats del sello vienés Grow! y los Daft Punk de Homework- tan marca de la casa.



Este estaba también entre mis favoritos. Sigue siendo un rompepistas muy válido y creo que es su mayor hit hasta la fecha, Telefunken pegó muy fuerte en 1996: acid, discofunk neurótico y un sampleado que deberían reconocer a los tres segundos (vídeo derecho).


Algunos lectores se estarán preguntando cómo alguien que ha hecho bailar durante tantos años, con la constancia de una hormiga y las desgastadas zapatillas de Tony Manero, puede acercarse tan ridículamente bien al pop de alcoba y pluma de ganso de este single. Supongo que es una pregunta lógica si es que la hay. Egoexpress está formado desde el primer día por Bernd Siebeles y Mense Reents, este último lleva más años en el rock que cascoporro, siendo probablemente Die Goldenen Zitronen su aventura más conocida por el público rockero (15 años en activo). Su sonido nueva-olero con tintes post-punk sigue sonando atronador tras dos décadas.


Volvamos al 12". Tras el track titular vienen los remixes: son todos correctos (especialmente el de Lawrence en clave pseudo-acid y el dub, algo menos la de Isolée) aunque no llegan en ningún momento a eclipsar a la canción original debido al monstruoso tamaño de ésta. Suele ocurrir con los grandes temas titulares, no hay remix que les haga sombra. Olvídense de ellas. Recomiendo que pinchen Aranda a la japonesa -cruda y sin sal- ya bien a primera hora como warm-up o como maravilloso cierre crepuscular (con el sol asomando la nariz para clímax máximo) en una noche baleárica de verano. That's what I call pop.

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